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           Mi nombre es Alberto Rodolfo Tasso. Nací en Ameghino, provincia de Buenos Aires, Argentina, el 13 de Diciembre de 1943. Me formé en tres escuelas primarias, dos colegios secundarios y dos universidades. Ninguno de ellos puede ser culpado por el resultado, pues no todo lo malo –ni todo lo bueno, desde luego- provienen de las casas que uno ha frecuentado.

           Me gradué como sociólogo en 1972, en la Universidad Católica Argentina (UCA) Santa María de los Buenos Aires. Hice el Doctorado en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Mi tesis está dedicada al estudio de la “Fuerza de trabajo, tierra y regadío en la estructura agraria de Santiago del Estero” entre 1870 y 1940.

           Me desempeño (funjo) como investigador del Conicet desde 1991. Y como profesor asociado con dedicación simple en la Universidad Nacional de Santiago del Estero, desde 1979. En 1985 recién supe lo que era un concurso. También he sido docente en la Universidad Católica de Santiago del Estero, y la Universidad Nacional de Tucumán. He dictado cursos en las universidades nacionales de San Luis, Salta y Villa María. Aldo Guzmán y Silvia Barei me invitaron a dar algunas clases en la Universidad Nacional de Córdoba.

           Entre 1965 y 1980 trabajé un año en el INDEC, tres años en la administración pública de la Provincia de Buenos Aires, y diez en la de Santiago del Estero. En ese lapso, trabajé en proyectos de desarrollo comunitario, agua potable y saneamiento rural, educación, vivienda, colonización. En distintos trabajos de consultoría para el Consejo Federal de Inversiones y el Programa FOMEC realizados en los ‘90, he abordado las condiciones del trabajo rural y la formación profesional (en Catamarca), la producción artesanal (en Santiago del Estero), y la metodología de la investigación. No logro descubrir ningún hilo conductor en estos trabajos, excepto que estaban relacionados con posibilidades de ganarme la vida.

           A fines de los ‘70 comencé a interesarme por la historia y la historiografía, interés que no he abandonado. Me ocuparon sucesivamente el proceso de creación de ciudades españolas en el actual NOA, la demografía histórica desde el punto de vista del empleo, la inmigración, la historia urbana, la historia agraria, la historia cultural y de la literatura, la biografía, y la crítica bibliográfica. Sobre este tema he publicado un libro, unos quince artículos en revistas académicas y de divulgación, y mantenido numerosas conversaciones con colegas y estudiantes.

           Desde 1985 a 1993 investigué sobre la inmigración árabe en la Argentina, principalmente en Santiago del Estero. De esta etapa provienen un libro, varios artículos y numerosos diálogos formales e informales sobre este tema. En la actualidad prosigo un estudio sobre la inmigración italiana en Santiago del Estero.

           Hacia 1987, bajo la guía de Floreal Forni, comencé a interesarme en los temas agrarios, primero desde la sociología rural, y más tarde desde la historia agraria de Santiago del Estero. Esta orientación no es ajena a mi vida en estancias de la provincia de Buenos Aires y tambos de Córdoba, que mi padre dirigió, formó o remodeló. Me he dedicado a este tema durante los últimos quince años, y en él se inscribe el asunto de mi tesis de doctorado.

           En 1994, cuando integraba una Comisión Asesora Regional del Conicet, con la dirección de Carlos Kirschbaum, comencé a estudiar el problema de la transferencia científica y tecnológica, en el que he hecho algunos pocos avances, en buena parte debidos a diálogos con Luis Ponce y Leonardo Silvio Vacarezza. Mantengo aún –o, mejor aún, el Conicet mantiene- un proyecto plurianual sobre este tema.

           Creo que soy, en casi todas las cosas, un diletante, con gran capacidad para buscar (y encontrar) temas, y por eso mismo para abandonarlos.

           No me abandona el interés por la vida detectivesca y el dibujo del retrato, que descubrí como juegos en la infancia; por la poesía, que me deslumbró a los 14; por la enseñanza, en la que aún trabajo; por la pintura, a la que me aferré como una tabla en la borrasca. Mi único plan, a los diez años, que es la edad de las grandes elecciones, fue ser escritor. Ese plan aún me sostiene como un gran deseo incumplido.

           Mis juegos de adulto mayor son las bibliotecas, la política, el periodismo, el teatro y la seducción.

           Por el mes de mi nacimiento soy Sagitario, y Cabra por el año. Pero mi signo es, vaya a saber por qué, la dispersión. Supongo que los caminitos que hay en el monte, y los que podría haber, son tentaciones para el caminante.


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